Extractos de la charla de Cara E. Yar Khan

Me casé. Decidí por mí misma no tener hijos. Continué mi carrera en Naciones Unidas tras mi diagnóstico yendo a trabajar durante dos años a Angola, un país que empezaba a recuperarse tras 27 años de guerra civil. Aunque no fue hasta cinco años más tarde que anuncié mi enfermedad a mi jefe. Tenía miedo de que pusieran en duda mi capacidad de gestión y por ello, perder mi trabajo. Trabajaba en países donde la polio era habitual así que, cuando oía a alguien decir que pensaban que había sobrevivido a la polio, pensaba que mi secreto estaba a salvo. Nadie me preguntó por qué cojeaba. Así que no dí explicaciones. 

Tardé diez años en asimilar la gravedad de la MCI. Hasta las tareas y trabajos más sencillos eran cada vez más complicados. Aún así, continué con mi sueño de trabajar alrededor del mundo, y me asignaron un puesto de ayuda a minusválidos para UNICEF en Haití donde estuve dos años tras el devastador terremoto del 2010. Después mi trabajo me trajo a EE. UU. Y, aunque mi enfermedad progresó considerablemente y necesitaba aparatos ortopédicos y andador para desplazarme, ansiaba tener aventuras. Esta vez empecé a soñar con una gran aventura al aire libre. Y, ¿qué es más grande que el Gran Cañón? 

El video es muy recomendable y tiene subtítulos en español.

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