Es una tarde luminosa y abochornada en Apoquindo.

Cristián Valenzuela, un entusiasta agrónomo y ambicioso director de proyecto, recibe a Liberty News en las oficinas de Land Growers, a pasos del metro Alcántara y nos cuenta el principio de lo que parece de una historia de Ciencia Ficción.

El sueño de Space Growers consiste en conquistar el espacio, y que podamos subsistir en el

En ese contexto, esta entrevista, donde están involucrados cuadernos de papel —los cuales son rellenados a lápiz— tiene ya olor a tiempo pasado. En el futuro cercano se sorprenderán, de que se malgaste papel, tinta y tiempo para almacenar una cantidad ínfima de información, sera cómo cuando una se entera, que muchas momias de Egipto se utilizaron en la Inglaterra victoriana, como tónicos y fertilizante, entre otros usos absurdos.

Cristián, en persona y no en holograma, nos cuenta que en la Empresa Matriz de Space Growers, la chilena Land Growers, sus dueños, los emprendedores Jorge Vera y Fernando Sagredo tienen dos pasiones, la agricultura y la conquista del espacio.

Era un sueño el poder combinarlas de alguna manera, aunque la agricultura tiene 11.000 años de antigüedad y la era espacial está aún en pañales.

Ya la ciencia ficción sueña con esto, es más, quien haya visto Star Trek, conoce el “replicador” una suerte de microondas/impresora 3D, el cual, imprimía el plato de comida que se quisiera, por exótico y alienígena que pudiera ser. Series más recientes como Nightflyers (2018), muestran masivas naves espaciales con grandes sectores o niveles agrícolas y la serie The Expanse (2016), muestra “lunas agrícolas”, por ejemplo, en que Ganimedes (satélite de Júpiter) es uno de los graneros del sistema solar.

Pero volviendo a la realidad, al presente retro —e imperdonablemente análogo—, Cristián Valenzuela nos da muy buenas noticias, el obstáculo más grande de todos ha sido superado, está demostrado que es posible que una semilla germine en el espacio. Es decir, el futuro está a la vuelta de la esquina.

Una pequeña plantita que germina, es un paso absolutamente inmenso para la humanidad

El 15 de Enero de 2019, según informa la BBC, semillas llevadas al espacio por Chang’e-4, la misión china a la cara oculta de la Luna, ya brotaron. Este es el primer paso de una futura supervivencia en el espacio. 

La agencia estatal china Xinhua, afirmó que las semillas se mantuvieron inactivas durante el viaje de 20 días hasta la Luna. Solo comenzaron a crecer una vez que el centro de control envió la orden a la sonda para que regara las plantas.

Volviendo a Chile

A Space Growers no se le podrá criticar por su falta de ambición. La iniciativa está aún en estado embrionario, sin embargo, aspira a ser global. El plan es desarrollar centros de experimentación agraria en climas muy hostiles, de los cuales Chile tiene en abundancia, en lugares como el desierto de Atacama, la Patagonia o porque no; la Antartica. En estos centros de experimentación, probar con distintos cultivos, elegir los más aptos y mejorar su resistencia a ambientes extremos.

Un proyecto en dos etapas

Cristián valenzuela tendrá la cabeza en Marte, pero los pies los tiene firmemente en la tierra, Space Growers a corto plazo, quiere ser un aporte positivo para contrarrestar algunos de los males más apremiantes de la humanidad, por ejemplo, Cristián cuenta los estragos que está haciendo la sequia en la agricultura local, y por supuesto no es posible olvidar la “biblica” plaga de langostas o saltamontes, que desde fines de Enero de este año, asolan partes de Africa y del Sudeste Asiatico. Es dificil imaginarselo, de acuerdo a la ONU “En Kenya, grandes nubes de langostas, de hasta 60 km de largo y 40 km de ancho, invadieron todos los condados septentrionales del país”.

A largo plazo, el plan es que los cultivos de los colonos lunares, sean plantas desarrolladas por Space Growers.

¿Un sueño imposible? No, según la Agencia Espacial Europea (ESA)

Space Growers empezó a compartir, urbi et orbi, el sueño de la agricultura en el espacio. Como nadie es profeta en su tierra, en Chile, dicha idea, se encontró con considerable excepticismo, por el contrario, en tierras foraneas, tuvo una recepción muy entusiasta.

De acuerdo, a Cristián Valenzuela, hasta la llegada de Space Growers, la investigación en agricultura en el espacio, ha sido monopolio de agencias gubernamentales espaciales, como la NASA. Space Growers ya ha desarrollado una relación con la Agencia Espacial Europea, ESA según sus siglas en Inglés, con la cual tienen un acuerdo de colaboración.

Reunión de Space Growers con la Agencia Espacial Europea (ESA)

Tambien han recibido una bienvenida cálida desde el mundo academico, a la Universidad de California – Davis, les encantó el concepto, y ellos, si que saben del tema. En 2019, fue rankeada la segunda universidad del mundo, en agricultura y silvicultura, y primera en EE.UU. Es más la UC-Davis, es la que desarrolla los estándares de producción de alimentos que exige el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (en inglés, United States Department of Agriculture, USDA).

Es más, pusieron a Space Growers en contacto con otro pionero en la agricultura, Ralph Scorza. Este especialista en mejoramiento de frutales de carozo (duraznero, nectarinas y ciruelos, entre otros), ha logrado que plantas de este tipo, que antes demoraban como minimo 3 años en producir frutos de calidad y tamaño aceptable lo hagan tan solo en un año.

Plantas aperradas y tecnológicas

Cristián señala que este cultivo no necesariamente podría ser papas, repollos, u otros vegetales alimenticios y duraderos, también pueden ser hongos, los cuales son especialmente alimenticios o incluso lujos, como el excelente vino  de cepa chilena. En un futuro, el Carmenere de Ganimedes —la hipotética estación espacial de Jupiter— podría ser la estrella de los concursos de maridaje del sistema solar.

Estos cultivos serían intensivos en tecnología. De acuerdo a Cristián, Space Growers quiere hacerle a la agricultura, lo que Elon Musk le hizo a los cohetes.

En una nave espacial, recursos como el agua y espacio, serán valiosisimos, por lo tanto, la eficiencia y no solo la resistencia de los cultivos serán fundamentales. Estos cultivos incorporarán mejores prácticas, como las llevadas a cabo por las granjas verticales de Singapur o las de los cultivos que crecen sin suelo y casi sin agua, utilizando la técnica de la aeroponía.

Al ser ambientes controlados y cerrados, las plagas no serán un problema, y por lo tanto los cultivos serán libres de pesticidas.

Optimismo, Pragmatismo y Ambición

En SpaceGrowers están conscientes del prevalente miedo al futuro que está envolviendo a las sociedades, el que está paralizando el desarrollo de éstas. Esto converge en la cuasi certeza de un futuro post-apocalíptico estilo MadMax en vez de uno más utópico como Yo-Robot. 

Cristian nos comenta: “He escuchado a menudo que la siguiente guerra mundial, será por agua. Entonces, ¿Porque no estamos trabajando en solucionar el problema?, continúa diciendo “Me hace mucho sentido lo que dice Elon Musk sobre los dos tipos de personas: `los que se quejan de las cosas y los que hacen las cosas’”.

Pero en Space Growers, no sucumben al pesimismo cultural, Cristian sueña con un Chile, que sea polo científico mundial, un referente en la creación de conocimientos, donde quienes habitamos el país, tengamos una mente abierta sobre las posibilidades, que podamos generar desde acá, a los Da Vinci de nuestra era, está vez sin las restricciones de técnicas y materiales que constriñieron al pro-hombre del renacimiento, pues para cualquiera que haya visto sus inventos, es evidente que si Leonardo hubiera contado con materiales más avanzados que el lino, la madera y el hierro, hubiera construido naves espaciales.

Si bien, que Chile del 2020, aspire a ser como la ciudad de Florencia del 1500, con el objetivo de promover la conquista del espacio exterior, puede sonar algo absurdo, hay una serie de mejores prácticas y casualidades afortunadas que se dieron en esa época y que convendría replicar. En esa época se desarrolló la banca, cuyos capitales administrados por la visión generosa y cultivada de la familia Medici, permitió que Florencia se convirtiera en un centro de intelectuales y artistas, y de pasada en una ciudad deslumbrante.

En este contexto, un oscuro pueblerino de ideas delirantes, sin modales cortesanos, una suerte de pariente pobre y distraido —no miraba siquiera por donde caminaba— que causaba un poco de vergüenza ajena, e hijo ilegitimo de un noble provinciano que oficiaba de notario, como era Leonardo Da Vinci en sus comienzos —de acuerdo a Paul Strathern, uno de sus muchos biógrafos—, pudo convertirse en el gran polímata, erudito de amplio espectro, que llegó a ser el hombre renacentista por antonomasia.

O en palabras de Cristián: “que en el país sepamos que algo que es loco y lejano, puede hacerse pronto”, es más, recalca “el mejor momento para estar vivos es ahora”.

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