A principios de 2015, Ray Flynn no podía ver nada delante de él. El hombre de 80 años padecía una enfermedad común llamada degeneración macular seca relacionada con la edad (DMAE), que le hizo perder su línea de visión central y le exigió que confiara en su visión periférica. Flynn no podía usar cajeros automáticos y tenía problemas para distinguir las malas hierbas de las flores en su jardín. Pero en junio, Flynn recibió el primer implante de retina del mundo para tratar la AMD, un procedimiento que dejó al paciente con un ojo biónico de buena fe.

Ahora, los ingenieros de la Universidad de Minnesota han dado otro paso significativo en el desarrollo de los ojos biónicos. En un artículo publicado esta semana en la revista Advanced Materials, los investigadores describen cómo imprimieron en 3D un prototipo para un globo ocular sintético, equipado con fotodetectores que permiten que el dispositivo capte la luz. El prototipo podría ayudar a introducir dispositivos más avanzados para personas con discapacidad visual.

«Aquí mostramos una matriz de fotodetectores hemisféricos totalmente impresa en 3D que puede detectar imágenes de manera sensible con un amplio campo de visión», dijo a Digital Trends Ruitao Su, asistente de investigación de la Universidad de Minnesota que trabajó en el proyecto. «La alta eficiencia de los fotodetectores y la capacidad de personalizar fácilmente el tamaño y el diseño del diseño hacen que este enfoque sea … prometedor para la creación de ojos biónicos».

Para hacer el dispositivo, los investigadores comenzaron con un cono de vidrio hemisférico, que utilizaron como una especie de lienzo para imprimir en 3D una serie de fotodetectores. Las nanopartículas de plata se utilizaron como interconexiones conductoras, y un par de capas de componentes semiconductores ayudaron a convertir la luz en electricidad. Finalmente, se usó metal líquido para imprimir cátodos en la parte superior. Todo el proceso, que tardó aproximadamente una hora, es bastante complicado pero aún genera un prototipo relativamente primitivo.

Idealmente, los investigadores quieren poder imprimir en un material blando, como un tejido, que pueda implantarse en un ojo real. Eso significa que tienen mucho trabajo por delante. Sus próximos pasos incluirán reducir el tamaño y mejorar el rendimiento de sus fotodetectores impresos en 3D, de modo que puedan competir con los comerciales, y desarrollar los sensores de imagen para admitir un sistema de visión integral.

Por Dyllan Furness para Digital Trends 29 de Agosto 2018

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