Señor Conservador: 

Se que usted no entiende mucho sobre los procesos de un mundo demasiado cambiante, que gracias a la tecnología y el aumento de las interacciones sociales y del conocimiento, todo fluctúa demasiado rápido, es verdad, pero tranquilo, nadie lo entiende del todo bien. 

Lo que si es preocupante son estas sartas de explicaciones que utiliza para justificar sus prejuicios previos. 

Más grave —e intelectualmente deshonesto— cuando intentan dar una sola explicación, una “teoría del todo” a sus propias derrotas en la “batalla cultural”, una explicación, que aúne todos los prejuicios de una generación que no se esfuerza siquiera por entender los cambios y prefiere buscar a un solo culpable, “la suma de todos sus miedos”, atribuyendo toda clase de mal a un solo gran chivo Expiatorio. 

Esta forma de razonar es peligrosa y en otras épocas ya llevaron a teorías como el priorato de Sion, la conspiración judeo-masonica, incluso hace mucho tiempo atrás a la mismísima persecución de los cristianos en la antigua Roma. 

Creo qué hay que hacer análisis más precisos y no caer presos de teorías justificatorias totales, que la verdad entrarían más en el ámbito de la ciencia ficción, que de un análisis serio. 

Existen grandes saltos lógicos, para vincular el consumo de marihuana y otras drogas o los medios de comunicación de masa —recuerdan el pánico satanico y la persecución moral a MTV— o la pérdida de los valores cristianos en la sociedad. 

Las adaptaciones culturales a nuevas tecnologías, y creación de símbolos propios, son parte de la humanidad en toda la historia, y los jóvenes son mas flexibles a estos cambios que las antiguas generaciones, en cada época, a todos nos pasará tarde o temprano.

Ahora se puso de moda culpar a la “Revolución Molecular” de Guattari, vinculándola al estallido social del 18 de Octubre chileno, la derecha lleva décadas buscando en autores de izquierda supuestas inspiraciones para sus maquinaciones (probablemente por la falta de autores de peso y producción intelectual en la misma derecha conservadora, es más fácil analizar al supuesto contrincante y atribuirle todos los males). Estuvo de moda como chivo expiatorio; Gramsci, Foucault, Deleuze ahora es el turno de Guattari (siempre cuando estan muertos, no vaya a ser que se puedan defender). 

Al igual que los otros pensadores posmodernos franceses de segunda mitad del siglo XX, establecen una filosofías que busquen la emancipación del sujeto, ahora en ámbitos más profundos de la vida —como antes, para autores liberales fue el sustento teórico para acabar con la monarquia, con los imperios coloniales, con la esclavitud, con la intromisión de la iglesia en el Estado o también la de la maquinaria estatal entrometiéndose en la esfera personal de los individuos—, la modernidad ha tratado justamente de ampliar los márgenes de libertad individual de los sujetos, en todo ámbito, de forma constante.

Uno podría estar de acuerdo o no con la libertad, en tal o cual medida, pero sino está de acuerdo, los análisis deben ser más rigurosos y no tácticas de búsqueda de chivos expiatorios invisibles, que aumente la sospecha y desincentivé el debate público.

Es cierto que existente tácticas de guerra de cuarta o “quinta generación”, que consta en la interfencia y manipulación emocional a través de medios digitales y redes sociales sociales, perpetuados por grupo ideológico robustos y más comúnmente dirigidos por otros Estados, con la finalidad de desestabilizar el régimen de un país en particular, esto tiene ventajas en cuanto a las relaciones internacionales y la geopolítica, porque son difícilmente rastreables y por tanto jurídicamente conveniente al país que busca causar daño.

Pero confundir, estas estrategias políticas de desestabilización, que duran a veces solo meses, con una estrategia ideológica de décadas, de instalación de formas de pensar en la cultura, para dichos fines políticos, me parece que no es solo apresurado, sino impreciso. 

La explicación más plausible de todo esto, es que ciertos pensadores flojos de derecha, prefieren buscar chivos expiatorios en autores que no entienden bien —y si los entienden, los tergiversan maliciosamente— para a través del miedo vincular a grupos políticos de ideologías muy dispares, como podrían ser los liberales/libertarios quienes quieren mantener el régimen económico, con nacionalistas/fascistas que quieren menor injerencia de los organismos internacionales —incluyendo los de DDHH— o los conservadores/cristianos que sienten que día a día seden terreno, ante una agenda de profundización de libertades individuales. 

Generar “teorías de todos los males”, es más fácil para unir un sector filosóficamente inconsistente en sus bases fundamentales, que generar pensamiento crítico y pensar teorías unificadoras desde la razón y el diálogo honesto. 

Pero no, es más facil generar unión desde el miedo, la suma de todos sus miedos.

Lucas Blaset, liberal

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