Un estudio revela que un pequeño número de cuentas generó el 30% de la información de las protestas En Chile, se llegaron a lanzar hasta 20 mensajes por hora durante 14 días.

Una amplia gama de anomalías informativas en las redes sociales (el análisis las describe como «information disorder») interfirieron en las protestas ocurridas en Colombia y Chile a finales de 2019. Una parte relevante de estas acciones fueron generadas por un pequeño número de usuarios, algunos de los cuales se encontraban en el extranjero, según un estudio de la consultora digital Alto Analytics (AA). 

El informe, dirigido a «analizar, descubrir e identificar» las «acciones de desinformación» que se produjeron durante estos incidentes, destaca que estas cuentas en las redes sociales, a las que el informe describe como «usuarios de actividad anormalmente alta», fueron capaces de generar una elevada proporción de los mensajes en ambos países mediante una actividad frenética durante el periodo estudiado. El análisis también constata que medios internacionales que habitualmente participan en campañas de propaganda, como Russia Today (RT) o TeleSur, intervinieron con narrativas polarizantes. 

En ambos países surgieron medios «altamente críticos con los gobiernos» que se presentaron como alternativa a la prensa tradicional y que lograron «una gran relevancia en la conversación digital gracias a su énfasis en los contenidos gráficos relacionados con las protestas». 

También fue significativo el empleo de grupos públicos de Telegram y WhatsApp, algunos de ellos creados en el extranjero, para la difusión coordinada de imágenes, noticias y vídeos. Algunos de estos grupos fueron creados por medios internacionales como Cuba Debate, EVTV Digital (oposición a Nicolás Maduro), TeleSur TV y RT News. 

Otra de las anomalías descubiertas por el informe tiene que ver con «el papel clave» jugado por Facebook en las movilizaciones y quedadas populares. «Se ha identificado que uno de cada tres acontecimientos relacionados con los desórdenes en ambos países fue organizado en el exterior», dice el análisis. 

Los disturbios en el caso de Chile se iniciaron el 18 de octubre de 2019 con una serie de protestas de los estudiantes de Secundaria contra la subida del billete de metro que desembocaron en un ataque generalizado a la red del subterráneo de Santiago y sólo bajaron de intensidad a partir de febrero de este año. La principal consecuencia política de las protestas ha sido la convocatoria de un plebiscito que se celebrará el 26 de abril próximo para decidir si se sustituye la actual Constitución, heredada del régimen del general Augusto Pinochet. 

Los desórdenes en Colombia estuvieron localizados en torno al paro nacional convocado el 21 de noviembre y tuvieron menor duración. 

El estudio abarcó dos periodos de tiempo distintos en cada país para analizar diferentes parámetros. En el caso de Chile se analizaron 88 millones de mensajes procedentes de seis millones de identidades digitales. En Colombia fueron 13 millones de mensajes de 1,6 millones de cuentas. 

Uno de los datos más relevantes del estudio tiene que ver con los usuarios. En el caso de Colombia, el 1% de los usuarios generó el 33% de los mensajes, mientras que, en el caso de Chile, el 0,5% de los usuarios difundió el 28% de los mensajes. «Estos perfiles de alta actividad son considerados anomalías estadísticas tomando en cuenta el nivel de frecuencia de su actividad en el periodo estudiado», indica el estudio. 

Algunas cuentas actuaban frenéticamente. En Colombia, durante 14 días, 182 usuarios (0,02%) publicaron 256.070 mensajes (el 3% del total) con un promedio de 1.406 mensajes por autor. En Chile, 217 cuentas (0,01%) difundieron 714.757 mensajes (2,5% del total) con un promedio de 3.293 notas por usuario. En el caso colombiano, esto significa que las cuentas más activas lanzaban 12 mensajes por hora durante 14 días y en el caso chileno, más de 20 por hora. 

Gracias a la depuración estadística se identificó a un grupo de 175 cuentas que actuaban tanto en el debate colombiano como en el chileno. De éstas, se pudieron geolocalizar 128, el 58% de las cuales estaban situadas en Venezuela. 

Los medios tradicionales constituyen los principales proveedores de los contenidos compartidos en redes tanto en Chile como en Colombia. En este último país, los diarios El TiempoEl Espectador y la revista Semana ocupan los primeros lugares en noticias compartidas. En Chile, las radios Bio Bio y Cooperativa figuran entre los dominios más replicados. 

Tanto en Chile como en Colombia surgieron «medios alternativos» o que se posicionaron como tales coincidiendo con las protestas. Ejemplos notables fueron el caso de Piensa Prensa, Chile Okulto, Colombia Informa, Rival, Periódico Mapuche Werken, Radio Zapatista, Punto Final, Gamba.cl, El Desconcierto, Las 2 Orillas o La Oreja Roja… Algunos, como Piensa Prensa, por ejemplo, son simples cuentas de Facebook o Twitter que no tienen una estructura empresarial formal detrás. El estudio indica que las cuentas anómalas «contribuyeron sustancialmente a la diseminación de estos medios». El 56,3% de los enlaces compartidos de Las 2 Orillas procedían de cuentas de alta actividad. En el caso de Chile, el 46,5% de las veces que fue compartido el contenido de Gamba.cl o el 50,5% de El Desconcierto, lo fue por parte de cuentas anómalas. 

El informe destaca el papel de medios como RT o TeleSur, el de periodistas como Marco Teruggi, corresponsal de este último, que figura entre las 40 cuentas más influyentes tanto en Chile como en Colombia, pero también en Bolivia y Ecuador. También es influyente el programa Con el Mazo Dando de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Constituyente de Venezuela, que es el 22º contenido más compartido en Colombia y el 23º en Chile. 

Un caso significativo es el de Inna Afinogenova, periodista de RT, cuyos vídeos donde comenta de manera irónica las «causas reales» de las crisis, han alcanzado una gran difusión. Su vídeo sobre Chile tuvo 5,7 millones de visitas y el de Colombia, 2,8 millones. 

Los grupos públicos de Telegram y WhatsApp han sido utilizados intensamente para difundir la violencia de la represión policial. Lo más llamativo es que muchos fueron creados en el extranjero. En el caso de Chile, de los 63 grupos públicos de Telegram detectados, el 41% estaban geolocalizados fuera del país y de 61 grupos públicos de WhatsApp, el 18% estaban en el extranjero. 

Respecto a la utilización de Facebook, desde el 18 de octubre esta red social fue empleada para difundir 135 convocatorias para manifestarse contra el Gobierno de Piñera, de las cuales 45 (el 33%) fueron organizadas desde el extranjero, principalmente desde EEUU, Francia, el Reino Unido y España. En Colombia se trató de 53 convocatorias desde el 20 de noviembre, la mayoría invitando a manifestaciones callejeras. 

En cuanto a las narrativas detectadas, mientras en Chile el grueso de la conversación giraba en torno al Gobierno de Sebastián Piñera y la desigualdad provocada por el modelo neoliberal, en Colombia el eje de la conversación era la represión policial y la muerte del estudiante de Secundaria Dylan Cruz representando el 54% de los comentarios frente al 29% en Chile. 

Las conclusiones del estudio de Alto Analytics son consistentes con las alcanzadas por el Departamento de Estado de EEUU que, según una información publicada por The New York Times el 18 de enero pasado, conectó varias cuentas de Twitter rusas y venezolanas con mensajes que incidían en el debate público en varios países sudamericanos, incluidos Chile, Colombia y Bolivia. 

«Las señales de irregularidades identificadas por el Departamento de Estado de EEUU reflejan las tendencias y patrones descubiertos por AA en la conversación de la esfera digital pública en Chile y Colombia. Además, el análisis de AA de las anomalías que surgen a través de una amplia gama de plataformas y fuentes digitales, incluidos, entre otros, Telegram, WhatsApp, Twitter, YouTube y los medios de comunicación, demuestra la naturaleza amplia y diversa de la desinformación que ha comenzado a surgir en medio de crisis sociopolíticas recientes en América del Sur», indica el estudio.

Por John Müller para El Mundo 15 de Febrero 2020

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