El viernes 17 de Enero, con mi madre intervinimos en el intento de linchamiento espontáneo a un transeúnte de pelo corto, quien acusado por un grito anónimo: “es paco”, en menos de dos segundos fue pateado en la cabeza por cinco potenciales asesinos. 

Durante el domingo 19 de Enero, salió publicada mi carta en El Mercurio, aprovechando que estaba circulando en redes sociales, traté de encontrarlo a él y su pareja, por esta vía, sin éxito.

El lunes 20 de Enero partí al centro a buscar al hombre de pelo corto y a su señora, recordaba desde donde ella había salido a rescatar a su marido, mi plan era tocar el timbre, pero me resultaba maleducado simplemente llegar, no sabía en que condiciones había quedado él, su cara cubierta de sangre no permitía distinguir sus rasgos o discernir su estado de salud. Quizás, después del ataque del viernes, habían agarrado sus cosas y partido a Punta Arenas, lo cual hubiera sido comprensible.

Decidí que el mejor curso de acción era escribirles una nota, y pasarla debajo de la puerta.

Unos minutos después, recibo whatsapps de dos números desconocidos, eran ellos. Mi corazón se detuvo por un segundo. 

El artículo del Mercurio del Domingo 26 de Enero cuenta la historia, tal como la vivieron ellos. 

Yo sólo referiré algunos hechos esenciales:

El hombre “que parecía Carabinero” porque tenía pelo corto, estaba milagrosamente bien de salud, y emocionalmente lleno de entereza. Durante nuestra conversación tuvo una actitud que solo puedo calificar como llena de gallardía y serenidad. 

Al conocerle, me hizo sentido algo ocurrido esa noche. Cuando se abre el portón y sale su señora a increpar a la multitud, él se queda parado junto a ella, en una actitud calmada y desafiante, mirando a sus atacantes a la cara. Yo interpreté esa acción como que él estaba lleno de adrenalina, en estado de shock o aturdido por los golpes que había recibido en la cabeza. Ahora me doy cuenta que yo estaba equivocada, él es una persona increíblemente  valiente.

Quiero referirme también a la razón que motivó el brutal ataque: 

“La apariencia de carabinero”

Es un crimen de odio.

De acuerdo a VictimConnect.org: “Un crimen de odio es cualquier delito cometido que es motivado por un sesgo o un prejuicio respecto a la membresía de la víctima en un grupo específico, como raza, nacionalidad, orientación sexual, género o creencia religiosa. Los crímenes de odio tienen como objetivo inducir miedo y causar daños psicológicos y/o físicos. En ocasiones, los crímenes de odio son acompañados de un discurso de odio, pero este tipo de discurso no siempre es un crimen de odio en sí mismo”.

El mal es, cómo diría Hannah Arendt, banal. No solo eso, además es frívolo y perezozo. Los atacantes no realizaron ninguna acción para confirmar sus suspechas, pudieron por ejemplo, revisarle la billetera o interrogarlo. No les interesaba realmente matar a un carabinero, no era eso necesario, con que lo pareciera les bastaba.

Ante la duda expresada por muchos en redes sociales, quiero contarles que no, el hombre valiente de pelo corto no tiene vínculos con Carabineros de Chile.

Quiero también enfatizar lo evidente, nadie tiene derecho a matar a nadie, y hay algo que pareciera que es necesario aclarar, y escribir en los muros del país: 

El odio NO es justificación para matar.

La Civilización es Diálogo

En la entrevista al hombre de pelo corto, confirma que nunca tuvo la oportunidad de hablar, pues lo condenaron al silencio de manera rápida y efectiva. 

Desde la perspectiva de esa noche oscura la frase “La Democracia es Diálogo”, me parece tibia. Yo afirmo “La Civilización es Diálogo”, por esto es necesario reconstruir la civilización a través de éste, aunque sea porque es la antitesis del ajusticiamiento instantáneo, de la violencia que solo enmudece. 

Para finalizar, una reflexión de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal: “El mal no es nunca ‘radical’, solo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Eso es la ‘banalidad’. Solo el bien tiene profundidad y puede ser radical.» La banalidad del mal puede afectar a cualquiera, hoy parecer carabinero es un crimen capital, mañana ser considerado cuico, gay, de alguna tendencia política o religiosa, o simplemente ser mujer, pueden ameritar ajusticiamiento en la vía pública.

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