El feminismo liberal es una forma individualista de teoría feminista centrada en la capacidad de las mujeres para mantener su igualdad a través de sus propias acciones y decisiones. Las feministas liberales argumentan que la sociedad tiene la falsa creencia de que las mujeres son, por naturaleza, menos capaces que los hombres intelectualmente y físicamente, por lo tanto, tiende a discriminar a las mujeres en la academia, el foro y el mercado. Las feministas liberales creen que «la subordinación femenina se basa en un conjunto de restricciones de costumbres y legales que las oprimen y bloquean su entrada y el éxito en el llamado espacio público». Su lucha es lograr la igualdad entre los sexos a través de la reforma política y legal.

En suma, la principal lucha del Feminismo Liberal es lograr la igualdad de oportunidades con base en una crítica a la distinción entre el espacio público y el espacio privado, porque históricamente a las mujeres se nos ha relegado al espacio privado o doméstico, lo que ha hecho que tengamos menos oportunidades en el espacio público, por ejemplo, en el acceso a la educación, la salud o el trabajo.

Este feminismo es individualista es una teoría del feminismo que celebra a la mujer individual con base en el principio de la soberanía sobre sí misma de toda mujer. Esta posición política combina el feminismo con el liberalismo ​ defendiendo los derechos individuales como la asociación voluntaria, la propiedad privada, el libre mercado, el reconocimiento de la igualdad de derechos para ambos sexos y afirmando que el empoderamiento para las mujeres no entra en contradicción con el feminismo pro sexo ni con el movimiento de derechos del hombre

Se caracteriza por promover un sistema jurídico que elimine privilegios de género, y así poder garantizar que las personas tengan iguales derechos individuales. Así pues, consideraría incoherente estar a favor de algún tipo de discriminación sexual, y cree que el verdadero cambio se produce tumbando las supuestas limitaciones femeninas en un plano de igualdad. Rechaza las medidas que renuncien a la igualdad de derechos como individuos y que se amparen en el sexo o género para obtener privilegios legales, indistintamente de que este privilegio legal beneficie a los hombres o a las mujeres.

Alienta a las mujeres a asumir la responsabilidad por sus propias vidas, a obtener sus propios logros como personas y a asumir sus fracasos como parte de la vida que deben vivir tanto hombres como mujeres. Por ello se opone a la injerencia del Estado en las elecciones que hacen los adultos sobre sí mismos, ya que sostiene que dicha interferencia es coercitiva e inmoral al vulnerar algún derecho individual o la igualdad de derechos. Se opone a la discriminación positiva, ​ a la prohibición de la prostitución o la pornografía, ​ y a las políticas de cuotas de género. Se destaca por defender el derecho a la libertad de expresión de la feminidadmasculinidad y la sexualidad

Por Catalina González

Estudiante de Psicología y Columnista

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