Los ciudadanos de Polonia están convocados a las urnas este domingo para los primeros comicios presidenciales en Europa en tiempos de pandemia. El rumbo que tomará el país frente a la Unión Europea y los derechos de la comunidad LGTBI+, en medio de denuncias por homofobia y posiciones enfrentadas entre los aspirantes presidenciales, se han convertido en los principales ejes de la campaña.

El presidente de derecha de Polonia, Andrzej Duda, lucha por un segundo mandato en las elecciones de este 28 de junio, que probarán si su campaña con un discurso considerado homofóbo y antieuropeo impulsó su reelección o si por el contrario lo deja fuera del Ejecutivo.

Además, el país celebra unas elecciones presidenciales que podrían remodelar su tensa relación con la Unión Europea y determinar la capacidad del Gobierno nacionalista del Partido Ley y Justicia para avanzar en su agenda conservadora.

Aunque los últimos sondeos dan la victoria al actual mandatario por al menos diez puntos de diferencia, el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, de la liberal Plataforma Cívica, tiene opciones de salir elegido en una eventual segunda vuelta electoral.

Esa segunda ronda se llevaría a cabo el 12 de julio si ninguno de los once candidatos que compiten obtiene al menos la mayoría más uno para ser elegido en una primera fase.

La controversia por una retórica homofóbica

La campaña presidencial se ha visto ensombrecida por denuncias de la comunidad LGBTI+ del país que señalan al presidente y aspirante a la reelección, Andrzej Duda, de utilizar un discurso homofóbico para impulsar su popularidad.

A mediados de junio, el mandatario abarcó titulares de prensa en toda Europa, luego de que en un mitin asegurara que el «adoctrinamiento» LGTBI+ es peor que el comunismo». Una declaración con la que respaldó a otro político de su partido que había señalado que “LGTBI+ no son personas, es una ideología».

Su posición pública desencadenó protestas por parte de activistas de esta comunidad. Además, algunos veteranos polacos de la Segunda Guerra Mundial, que se resistieron a una ocupación nazi que consideraba a los polacos infrahumanos, denunciaron enérgicamente los ataques dhacia las personas con distintas inclinaciones sexuales al señalarlo como una nueva forma de deshumanización.

Desde entonces, miembros de la comunidad LGBTI+, como la activista Ola Kaczorek, denuncian que han aumentado las agresiones físicas en el país contra personas de esta colectividad. Kaczorek afirmó que en junio se produjeron al menos 5 ataques de ese tipo sólo en la capital.

Además, el 10 de junio el jefe de Estado firmó una «Declaración de la Familia», con la que se comprometió a impedir que las parejas homosexuales puedan casarse o adoptar niños.

Pero en medio de esta controversia, Duda abandonó ese lenguaje y el viernes durante un acto de campaña dijo que «en Polonia hay lugar para todos».

En el otro extremo está la posición de quien es considerado el candidato con mayores probabilidades de atajar las aspiraciones reeleccionistas del mandatario. El alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, se ha mostrado como un político que respalda a esta colectividad. Un ejemplo de ello fue cuando, en 2019, firmó una declaración contra la discriminación del colectivo LGTBI+ en la capital. Y aunque tiene el apoyo de esta comunidad, hay ciudadanos que lo ven como una amenaza para los valores religiosos del país.

«Soy una persona de mente abierta, pero los homosexuales no pueden formar una familia, no es lo mismo que el matrimonio de hombre y mujer», afirma Iva, un ama de casa que prefiere no dar su nombre real y que votará por Duda para impedir que Trzaskowski «destruya» el país.

Las elecciones definirán el rumbo europeo de Polonia

Los comicios de este domingo también son una prueba importante para definir la posición en los próximos años del quinto país más poblado de la Unión Europea.

Duda se destaca por sus políticas nacionalistas y ha sido señalado por sus contrincantes políticos como un mandatario antieuropeo.

Su rechazo a debatir un reparto de refugiados en la UE o a adoptar medidas medioambientales y más recientemente, sus medidas contra los derechos del colectivo LGTBI son algunos de los puntos de conflicto entre su Gobierno  y las instituciones europeas.

Duda y su partido político Ley y Justicia también generaron tensiones con el bloque europeo, que desencadenaron protestas en las calles de Polonia, por leyes controvertidas que otorgan a su partido el control sobre los principales tribunales y otros órganos judiciales clave.

Los cambios, según algunos expertos legales, violan la propia constitución de Polonia. La Unión Europea ha condenado enérgicamente las leyes judiciales como violaciones de las normas democráticas. Incluso, este año, el grupo Freedom House, con sede en Estados Unidos, rebajó a Polonia en su clasificación de «democracia consolidada» a «democracia semi-consolidada».

Una postura proeuropea es un motivo importante para los ciudadanos que respaldan al contrincante de Duda, el alcalde Rafal Trzaskowski. «Éstas elecciones decidirán si nos unimos a Hungría, Rusia, Europa del Este o si regresamos a Occidente,» afirma Patrick, un editor de prensa que acudió al cierre de campaña de Trzaskowski envuelto en una bandera europea, al señalar que ejercerá el «voto útil» a pesar de no estar completamente de acuerdo con este candidato.

Por el contrario, los simpatizantes del mandatario aseguran que es necesario priorizar la soberanía nacional frente a lo que catalogan como una injerencia extranjera y sostienen que el Gobierno actual, en el poder desde 2015, ha cumplido su promesa de medidas sociales para aquellos que se vieron abandonados por el anterior Ejecutivo liberal.

En medio de este panorama, treinta millones de polacos están llamados a votar entre estrictas medidas de seguridad, como el uso de mascarilla, frecuente desinfección de las manos, distancia y aforo limitado en los colegios electorales.

Con AP, EFE y Reuters

Por urany Arciniegas Salamanca para France24 28 de Junio 2020

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