Por mucho que digan que los violentistas no representan el apruebo, es dificil separarlos, especialmente si no hay a la vista esfuerzos contundentes del sector por frenar la violencia, y esto me pone en una encrucijada muy potente, porque a mi me gustaría votar por el apruebo, pero quiero hacerlo con mi conciencia liviana, sin sentir que mi voto le da un espaldarazo a los excesos.

Las escenas del domingo, la demencia y el jolgorio de la violencia, me hacen considerar sinceramente votar rechazo, y cuando estoy casi decidida, entonces aparecen los propagandistas del rechazo que hablan de “rechazar”, para preservar “la fibra moral del país”, y como “el apruebo” y la “ideología de género” nos están llevando al abismo moral. Y resulta que tampoco puedo votar rechazo con la conciencia limpia, o por lo menos sin una sensación de vergüenza profunda por sentir que mi voto le presta ropa a una concepción de la sociedad profundamente desagradable, y de una fealdad espeluznante.

Por supuesto, estoy siendo injusta, estoy dandole, aún más, visibilidad a los peores elementos de cada lado, la gente que da una vergüenza ajena de tal magnitud que el cringe llega a causar dolor físico. La gente buena, tolerante y decente de cada lado que no grita a todo pulmón en las RRSS y comparte Fake News 24/7 y ESCRIBE TODO EN MAYÚSCULAS, que son la gran mayoría, son prácticamente invisibles. 

Sería fantastico votar con asterisco:

Apruebo* pero no apoyo la violencia, el vandalismo, las palizas a quienes “parecen ser o son distintos”, ni el matonaje. Es decir, Apruebo* pero no soy violenta.

Rechazo* pero no por pinochetista, ultraconservadora, religiosa, anti-DDHH, anti-feminista, anti-LGBT. Es decir, Rechazo*, pero no soy una persona desagradable, que quiere vivir en una sociedad rigidamente autoritaria y religiosa. 

Me diran, como me han dicho ya, que prestar especial atención a los extremos es perder de vista lo importante y dejarme influenciar indebidamente por las acciones de otros y otras. Y tienen razón.

Pero, dada la fealdad imperante en ambos Discursos, por supuesto, le pido mil disculpas aquí a iniciativas pacíficas y moderadas como ElijoAprobar y Evópoli Aprueba, y a aquellas del Rechazo que sean moderadas, creo que es muy probable que muchos y muchas simplemente no vayan a las urnas este fin de semana, o que voten nulo, porque no saben claramente cual es el mal menor, o no pueden encajar su identidad en ninguno de los dos lados.

En fin, yo votaré con la cabeza y no con el corazón, por la alternativa que creo que es mejor para descomprimir la crisis y empezar de nuevo, que es el “Apruebo”, no lo hago porque me trague los esloganes de “no son 30 pesos, son 30 años”, ni porque sea una ingenua que no ve el peligro, o una iletrada que no sabe de historia, al contrario hago las comparaciones con la primavera árabe, o las crisis de otros países de la región, y me dan mareos.

Voto apruebo, porque creo que es la alternativa que se la juega mejor por el dialogo y ofrece una mayor esperanza.

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