Para comprender el uso y funcionamiento, se recomienda ver el episodio de «En pocas palabras» de Netflix dedicado a los anticonceptivos.

No es posible saber cómo se cuidan todas las mujeres del país, pero dado que muchas utilizan los servicio de salud públicos, es posible entender para donde van las tendencias.

La población de usuarias de anticonceptivos bajo control en establecimientos del Sistema Nacional de Servicios de Salud SNSS continúa aumentando. Pasó de 600.374 mujeres en 1990 a 1.428.738 en el año 2015, siendo este importante aumento (137%) atribuible principalmente a una mayor demanda espontánea de parte de la población. El uso de métodos anticonceptivos por mujeres en edad fértil de 15 a 54 años entre los años 1990 y 2012, ha presentado variaciones, alcanzando cifras de 31,6% y 38,7% respectivamente, en el sistema público de salud (MINSAL-DEIS, 2016). También la canasta de métodos anticonceptivos disponibles para beneficiarias del sistema público de salud ha cambiado. El año 2005, se disponía de dispositivos intrauterinos con cobre, anticonceptivos orales combinados y de progestina sola, e inyectable combinado mensual y condón masculino (preservativo). El año 2008 se incorporan el inyectable trimestral de progestina y el implante subdérmico de levonorgestrel.

Durante los últimos 10 años, no sólo ha cambiado la disponibilidad de métodos anticonceptivos, sino que también han ocurrido cambios en la elección de los mismos por parte de las usuarias. Del total de mujeres bajo control por regulación de fertilidad en el sistema público de salud, un 53% usaba dispositivo intrauterino de cobre el año 2005, cifra que descendió a 24% el año 2015. Situación contraria ocurre con el implante subdérmico de etonogestrel el cual se inició el año 2008 con 15.568 mujeres usuarias, alcanzando el año 2015 un total de 164.240 mujeres. Esto se traduce en que, actualmente el 11% de las mujeres bajo control en el sistema público de salud, por regulación de la fertilidad, es usuaria del implante subdérmico. Por otro lado, el número de mujeres usuarias de anticonceptivos orales (combinados y de progestina sola) empieza a disminuir a partir del 2013. Estos fenómenos pueden ser atribuidos al aumento de la oferta anticonceptiva, entendiendo que las mujeres tienen más opciones para escoger.

La población adolescente bajo control por regulación de la fertilidad ha presentado un aumento sostenido desde el 2010, aproximadamente el 95% tiene entre 15 a 19 años y el 5% restante es menor de 15 años. Ahora bien, en términos relativos, se observa que el número de adolescentes menores de 15 años en control por regulación de la fertilidad se triplica en los últimos 5 años, mientras que en el caso del grupo de adolescentes de 15 a 19 años el aumento relativo registrado es de un 40% (MINSAL-DEIS, 2016). Para el año 2013, la población de adolescentes bajo control por regulación de la fertilidad, representaba un 14% de la población total bajo control.

En relación a la anticoncepción de emergencia, esta puede ser entregada, tanto en atención primaria (APS) como en servicios de urgencias. Durante el año 2015 se entregaron 25.391 dosis de anticoncepción de emergencia en APS, de las cuales 4.718 (19%) corresponden a entregas a adolescentes.

Situación diferente se evidencia en los servicios de urgencia, donde durante el 2015, se entregaron 8.854 dosis, de las cuales 4.136 (48%) corresponden a adolescentes.

Desde el año 2015 se realizó un proceso de actualización de las Normas de regulación de fertilidad, que fueron aprobadas por el Decreto N° 7 de 2017 del Ministerio de Salud. Sin embargo, se mantiene el desafío contar con datos sobre necesidades insatisfechas en métodos de regulación de la fecundidad en Chile.

 Fuente: Política Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (MINSAL, 2018)

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