Con el 85% del recuento, el más joven de la carrera mantiene el empuje con un segundo puesto, mientras pesos pesados como Warren y Biden quedan en cuarta y quinta plaza.

El senador izquierdista Bernie Sanders ganó este martes las primarias de New Hampshire y se encaramó como favorito en las encuestas de ámbito nacional, puesto que hasta esta semana mantenía Joe Biden, el vicepresidente de la era Obama que ha prometido recuperar el Washington de entonces, tras cuatro años de tormenta Trump. Pete Buttigieg, que dio la campanada como ganador en Iowa, con 38 años y no mucha más experiencia en la alcaldía de una ciudad de unos 100.000 habitantes, amarró un segundo puesto muy cercano al líder. Si hubiese que escoger uno solo de los mensajes que ha dado esta noche, sería que recuperar el pasado no despierta pasiones.

Y eso, que para Sanders todo suena a segunda oportunidad, a una nueva cita con la historia. En 2016 ganó estas primarias contra Hillary Clinton. Cuatro años después, a los 78, y con un ataque al corazón sufrido hace pocos meses, el veterano político de Vermont no solo resiste, sino que ha ganado solidez. Ahora, enfrente, no se bate ante una figura única muy fuerte como la de Clinton, sino con otros ocho aspirantes que fragmentan el voto. Con el 85% escrutado, Sanders obtuvo el 26% de los votos y Buttigieg, el 24,4%; lo que repitió una foto muy similar a la de los caucus de Iowa: el mayor de la carrera y el más joven, separados por cuatro décadas, se colocan en cabeza.

Loreto Amadeo, de 57 años, le votó hace cuatro años y se mantuvo fiel al voto demócrata cuando salió Clinton nominada, “pero desgraciadamente perdió igualmente contra Trump”. Ahora ha vuelto a apoyar al senador y a responder a las preguntas de entonces, sobre todo, si un político que se presenta como socialista ante el mundo puede ganar unas presidenciales en Estados Unidos. “Aquí ha ganado, puede ganar, es el momento de que él lo intente, él es un millón de veces mejor que Trump”, sostiene. El hijo de Loreto, Tomás, de 24 años, asegura que “la gente va a mirar más allá de las etiquetas de socialismo o no socialismo, y él se va a centrar en políticas que ayuden a la gente trabajadora, eso no da miedo».

Sanders no pertenece formalmente al Partido Demócrata, sino que es un independiente que ha dedicado toda su vida a colocar el socialismo en la centralidad política de Estados Unidos, un país que suele asociar este término a la antigua URSS. El senador jugaba en casa, de algún modo, pues procede del vecino Estado de Vermont. Hace cuatro años, ganó en las primarias de New Hampshire frente a Hillary Clinton, pero pronto empezó a perder duelos de más peso poblacional y cayó derrotado. El escenario ha cambiado: ahora la carrera demócrata se encuentra hiperpoblada de figuras inscritas en la tradición más moderada del partido, que dividen el voto, y el senador está superando a su única rival en el flanco izquierdista, Warren. Esta trató de relativizar los resultados, felicitó al primero y al segundo por «sus dos noches fuertes» y advirtió de que la suya es una «carrera de fondo».

Biden era favorito en los sondeos de ámbito nacional hasta Iowa y, tras los malos resultados en los caucus, ha ido bajando en las encuestas hasta situarse después de Sanders. «Esto no ha terminado», reivindicó este martes, «acaba de empezar», declaró ya fuera de New Hampshire, donde ni siquiera se quedó a pasar la noche electoral. El vicepresidente de la era Obama pretende recuperar ímpetu en las siguientes citas, los caucus de Nevada del 22 de febrero y las primarias de Carolina del Sur el 29, gracias a su tirón entre los votantes hispanos y los afroamericanos. Esa será también la hora de la verdad para el joven Buttigieg, pues el apoyo que suscita en los sondeos entre los votantes negros y latinos no llega ni al 5%.

La criba de New Hampshire se llevó a dos precandidatos por delante. Andrew Yang, el empresario de origen asiático cuya propuesta más distintiva consistía en una renta universal de 1.000 dólares mensuales, anunció su retirada poco después de cerrarse las urnas, cuando todavía no habían empezado siquiera a salir los resultados. A los pocos minutos lo hizo el senador por Colorado Michael Bennet, que nunca logró despegar de porcentajes de apoyo superior a los dos dígitos. Quedan nueve demócratas en la carrera y aún mucha incertidumbre.

El Partido Demócrata no ha aclarado aún su dilema, si la manera de derrotar a Trump es presentar a un candidato moderado o un viejo rockero de la izquierda como Sanders. Steve Mattloff, un ingeniero informático de 56 años, admitió que derrotar al actual presidente resultaría “muy difícil”, pero rechazaba la idea de que el senador de Vermont lo vaya a tener más complicado que el resto. “Mucho del éxito de Trump es personal, es un asunto de culto personal, y él único de los demócratas que logra ese mismo efecto en los fans es Bernie Sanders, si las elecciones se ganan así, el hombre es Sanders”, apuntó.

Por Amanda Mars para El País 12 de Febrero 2020

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